Mi consola aún funciona

opinión, videojuegos | ark | 29.01.2006 @ 13:50

Supongo que soy un tipo con suerte. El jueves por la mañana visité mi lista habitual de weblogs. Una noticia en algunos de ellos me llevó a consultar algunas páginas web específicas y algún que otro foro, así como diversos comentarios vertidos sobre el tema. Asustado por lo que leí, saqué del cajón mi consola portátil, una Nintendo DS, y la encendí. Y funcionaba perfectamente. Respiré tranquilo.

La noticia en cuestión hacía referencia al anuncio del presidente de Nintendo, Satoru Iwata, en el que se decía que una nueva versión de la consola portátil Nintendo DS, se pondría a la venta el próximo mes de marzo en Japón. Se trata de una revisión del diseño: la llamada Nintendo DS Lite será ligeramente más pequeña y ligera, y contará con unas líneas más estilizadas. Presumiblemente contará con las mismas prestaciones, exceptuando la posibilidad, en la nueva versión de la máquina, de ajustar el nivel de brillo de la doble pantalla retroiluminada.

Este anuncio ha despertado la alegría de algunos y la ira de otros. Hay quien considera que se trata de una inteligente jugada por parte de Nintendo: con el abrumador éxito en tierras de niponas de su consola, que ha desbancado a la rival PlayStation Portable de Sony, sale ahora a la venta una nueva versión más apetecible, tentando a los que aún no se hayan hecho con la Dual Screen. Otros, sin embargo, opinan que Nintendo ha mostrado una enorme falta de consideración renovando su máquina estrella, dejando ‘en la estacada’ a los usuarios poseedores de la consola en su diseño original.

Sobra decir, por supuesto, que este no es más que un movimiento clásico en la industria de los videojuegos. Sony lo hizo en el pasado, primero con su PSone (versión reducida de la PlayStation original) y más tarde con su PlayStation 2 Charcoal Black (de nuevo, versión reducida de la PlayStation 2 original). Microsoft también ha caído en la misma tentación, renovando por completo el mando de control de su consola XBox tras las críticas vertidas sobre la ergonomía del primer mando. Estos son sólo ejemplos recientes, pero la táctica de rediseñar un producto ya existente para que ofrezca un aspecto más atractivo es de lo más normal, y no únicamente en la industria del ocio electrónico.

Sin embargo, un rápido vistazo a los foros especializados basta para encontrarse duras críticas a Nintendo, muchas más, desde luego, de las que se escribieron cuando fueron otras compañías las que siguieron esa misma política de renovación. Especialmente abundante es la pregunta “¿y qué harán ahora los usuarios de la Nintendo DS original?”, como si el hecho de que ahora exista una versión más bonita de la misma videoconsola implicase que la versión antigua haya quedado totalmente obsoleta, vaya a dejar de funcionar o pueda explotar en las manos del usuario en cualquier momento.

En la industria del videojuego, como en todo, hay partidismos siempre. Los bandos no están equilibrados, y algunas voces se oyen más que otras. Toda opinión merece un respeto, por supuesto, pero únicamente cuando esté bien argumentada. Lamentablemente, hay muchos lugares de discusión en internet donde se impone la mayoría por el simple hecho de serlo, y donde impera el “porque lo digo yo”.

Lo único seguro es que mi antigua y mal diseñada consola sigue funcionando, así que mientras en la red unos aplauden y otros abuchean, yo puedo seguir disfrutando con los videojuegos.