Una Historia De Violencia
Uno de mis propósitos para este año recientemente estrenado era ir más al cine. No es algo especialmente difícil de cumplir, teniendo en cuenta que se pueden contar con los dedos de una mano las veces que fui a alguna sala durante el año pasado. A ritmo de una película por semana desde el día cinco de enero, el lunes pasado vi la cuarta película en lo que llevamos año, Una Historia De Violencia (A History Of Violence, 2005), de David Cronenberg.
Una Historia De Violencia es una de las primeras películas del director canadiense en las que se abandona la temática fantástica para abordar una historia, por así decirlo, realista. La cinta narra la historia de Tom Stall (Viggo Mortensen), un apacible padre de familia que regenta una típica cafetería americana en un pequeño pueblo de los Estados Unidos. Todo es perfecto en su vida: tiene una esposa (Maria Bello) y dos hijos encantadores, una bonita casa con jardín y un trabajo agradable que le permite pasar el tiempo con los amigos y los clientes habituales. Pero la situación da un giro inesperado sin previo aviso. Cuando dos peligrosos fugitivos armados intentan atracar la cafetería y se muestran dispuestos a disparar sus armas, Tom, en un alarde de valentía, consigue acabar con las vidas de los intrusos, convirtiéndose así en el héroe local. La noticia acaba llegando a las televisiones nacionales, y la cara de Tom Stall es mostrada en pantalla a todo el país. Ahora es el nuevo héroe americano.
Y entonces es cuando entra en escena Carl Fogarty (un fantástico Ed Harris), un misterioso hombre con un ojo de cristal que comienza a acosar a la familia Stall. Al parecer, ya conoce a Tom. Y pronto las preguntas comienzan a saltar una detrás de otra: ¿quién es Fogarty, y qué quiere de Tom? ¿de dónde ha salido el nombre de Joey Cusack? y, sobre todo, ¿es Tom Stall quien dice ser? Tampoco es que tengamos ante nosotros una película de misterio, no es eso lo que pretende David Cronenberg. Cada pregunta encuentra rápida y convenientemente su respuesta, y los giros argumentales se encuentran perfectamente enlazados. El objetivo de la película no es mantener la incógnita hasta el final, sino contar convenientemente la historia, que va desarrollándose a un ritmo bien marcado, alcanzando su clímax cuando, por cierto, entra en escena un recuperado William Hurt. Y se trata de una historia de venganza, de recuerdos y de momentos pasados, así como de la lucha interna que tenemos cada uno de nosotros. Porque Una Historia De Violencia tampoco es cine negro, y no lo pretende. Sólo es cine oscuro. No van los tiros por ahí, aunque haya tiros. Y es que desde el propio título queda claro que la violencia es un componente esencial que no sólo está presente a lo largo de toda la película, sino que pasa a formar parte de los personajes. Cada uno de ellos la afronta como puede, provocando cambios irreversibles.
Por su parte, la fotografía es genial. Basta con contemplar los magníficos planos de las primeras escenas de la película. El impacto visual es innegable, pero alcanza sus máximas cotas en otras escenas, aquellas que podrían considerarse la especialidad de su director. Y es que si Cronenberg se caracteriza por algo, es por su pasión por las imágenes explícitas. Pudimos ver una cabeza humana explotando en Scanners, la transformación de una criatura mitad hombre mitad insecto en La Mosca, y repugnantes mutaciones anfibias o incluso una pistola construida con carne, hueso y dientes en eXistenZ. Cronenberg no sube el listón en Una Historia De Violencia, pero sí lo mantiene. ¿Qué aspecto presenta un rostro humano después de que revientes contra él una enorme jarra de cristal con todas tus fuerzas? ¿Cómo sale una bala por la nuca de un hombre cuando le descerrajas un disparo en la cara? Estas y otras desagradables imágenes pueden contemplarse detalladamente en la película en característicos primeros planos. Pese a ello, no resulta enfermizo. Son momentos puntuales elegantemente dosificados, y nunca desentonan en el conjunto visual. Al fin y al cabo, David Cronenberg no hace gore.
Una Historia De Violencia es una gran película que devuelve el caché a un director que rompe con su pasado pero que parece estar de nuevo en plena forma, tras una incomprendida eXistenZ y una relativamente fallida Spider. David Cronenberg parece recuperar la actividad con dos nuevos proyectos ya en marcha, a costa, eso sí, de dejar los guiones a otros. Durante este año y el que viene, podremos ver I Kill y London Fields, ambos basados en libros, del mismo modo que Una Historia De Violencia se basa en una novela gráfica de Vince Locke y John Wagner. Y no dudo que, si hace un trabajo tan bueno como con esta, nos encontraremos ante otras dos grandes películas. Después de todo, Cronenberg es un gran cineasta.
